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miércoles, 9 de noviembre de 2011

QUE ES EL ESTILO TEQUITQUI


 
QUE ES EL ESTILO TEQUITQUI

El estilo Tequitqui
El tequitqui: un estilo híbrido
Entre los hibridismos culturales surgidas en las manifestaciones artísticas de la Nueva España, figura el realizado por las manos indígenas en obras de tema cristiano.
El poeta y crítico de arte José Moreno Villa -español exiliado en México- bautizó en su libro La Escultura Colonial Mexicana (1942) este estilo como tequitqui, basándose en el sustrato islámico de España. Si el arte cristiano de influencia musulmana fue nombrado "mudéjar" (mudechan), dado que significa "tributario" -aplicable a los tributarios musulmanes de los señores cristianos-, Moreno Villa decidió emplear el término equivalente en náhuatl que era la palabra tequitqui.










Huatlatlauca, Pue.
Atlatlauca Porteria, Morelos.



El tequitqui: un estilo propio

Si bien la palabra tequitqui ha sido aceptada en la historia del arte mexicano y es muy representativa, hay aspectos de la categorización de Moreno Villa que ahora parecen superados como el de considerar que los árabes aportaron sus técnicas y materiales a las construcciones de los cristianos (algo cierto), mientras que en el caso indígena todo se reducía a lo ornamental. Este punto es discutible, al juzgar con criterios retinianos lo que conlleva más sustancialidad. También es discutible que el tequitqui sea un "conato de estilo", pues ahora se le reconoce como un estilo propio.

San Andrés Cholula, Pue.





El tequitqui, su demarcación

Desde sus primeras muestras del XVI, el tequitqui puede demarcarse en poblaciones del actual D. F., el Estado de México, Puebla, Michoacán, Jalisco e Hidalgo, aunque Moreno Villa muestra imágenes también de Oaxaca, Chiapas y otras regiones del país. Las características de este estilo, según el poeta español que se enfoca ante todo en la escultura, son la planura en el labrado de la piedra, con poco relieve y el empleo de símbolos indígenas mezclados con los góticos y renacentistas que habían traído los españoles, y el barroco que llegaría después. También en el uso de la técnica de la caña de maíz y de algunas maderas autóctonas.

Sta Ma Tiltepec, Oax


El tequitqui en Yucatán
Martha Fernández señala que las obras tequitqui parecen ser únicas, originales e irrepetibles y que hubo capacidad para recrear modelos preestablecidos, produciendo una obra nueva, con personalidad propia, diferente a las europeas pero también a las prehispánicas y a otras regiones de la misma Nueva España. Queda por analizar el caso de Yucatán respecto de este estilo, sobre todo la portada de la Casa de Montejo y el Cristo de piedra que se halla en Maní, que ha sido estudiado por Jorge Victoria Ojeda. Este estilo quizá no es aplicable a nuestra región, por lo cual habría que estudiar las manifestaciones coloniales en el que se incluyese lo estético, lo histórico y lo simbólico para percibir sus características destacadas.

La Casa de Montejo, Yuc.


 


EL ARTE MEXICANO A INICIOS DEL SIGLO XVII




 
El arte a inicios del siglo XVII
1730 – 1781


GENERALIDADES





El esplendor del barroco de Juan Correa y Cristóbal de Villalpando estaba aunado al auge socioeconómico de la Nueva España. Hacia 1720, México había desarrollado una economía mercantilista que propició una vasta construcción de edificios religiosos. La Iglesia poseía una base económica poderosa para encargar obras de gran formato, lo que causó que el barroco tardío fuera un estilo representativo de la idiosincrasia mexicana. Sin embargo, el clímax barroco termina con estos artistas, al avecinarse un periodo de transición pictórica representado por los hermanos Nicolás y Juan Rodríguez Juárez.

Árbol del Bien y del Mal,
Cristóbal de Villalpando





El apogeo mercantilista en el siglo XVIII generó muchas peticiones de cuadros por parte de la Iglesia, lo que ocasionó obras mediocres. Hubo falta de gusto y criterio artístico en los ilustrados, el clero y los clientes. La urgencia por poseer y decorar las nuevas construcciones ocasionó una pintura sin estudios previos a la creación. Hubo, sin embargi, algunas de gran mística y fervor religioso, así como de índole social.

Santa Rosalía,
Nicolás Rodríguez Juárez


La pintura de los Rodríguez Juárez ha sido identificada como "barroco tardío internacional", que es la combinación de los estilos barroco y clásico. Los Juárez y José de Ibarra, alumno de Juan, entran en esta clasificación. La nueva pintura novohispana se caracteriza por movimientos controlados, inocencia, uso de pigmentos locales, distorsiones en la fisonomía, rastros ocasionales de manierismo y un idealismo dulce pero penetrante en lo psicológico, así como el uso del "azul de Prusia", pigmento artificial inventado en Berlín hacia 1704-1707.

Retablo de San Isidro,
Antonio de Torres

Los artistas: Nicolás Rodríguez Juárez

Nació en la Ciudad de México, en 1667. Su primera obra es de 1690, El Profeta Elías. En 1704, recibió el título de bachiller de teología y después entró al sacerdocio, aunque se ordenó hasta la muerte de su esposa en 1713. Uno de sus cuadros relevantes es la Transfiguración, en el que la figura de Cristo es singular: completamente blanca y hasta transparente. Parece que se basó en el texto de Mateo: "y se transfiguró entre ellos; brilló su rostro como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz". Además, los paños en sutil movimiento y el rostro de Cristo manifiestan la gran devoción del artista.

Transfiguración,
Nicolás Rodríguez Juárez

Los artistas: Juan Rodríguez Juárez

Nació en la Ciudad de México, en 1675. Su obra expresa aún más el paso del tenebrismo del XVII al barroco tardío. En sus obras se observa la continuidad de la escuela iniciada por su abuelo, por la precisión del dibujo, el manejo del claroscuro, la solidez de las figuras y la factura de las telas. Después, cambia hacia un puente entre el barroco y el "murillismo" de Ibarra y Cabrera. En el cuadro La Coronación de la Virgen, se observan los tonos azules en el manto de la Virgen, que la centra como figura principal. Los tonos rojos y ocres de Cristo y el Padre contrastan con los azules y concretan un equilibrio cromático que enmarcan a la Virgen.
Coronación de la Virgen,
Juan Rodríguez Juárez


Los artistas: José de Ibarra

Nació en Guadalajara, en 1685. Su obra tiene un estilo inmerso en el barroco tardío, ya que fue discípulo de Juan Rodríguez Juárez. En la pintura de Ibarra prevalece el vigor barroco de las pinceladas sueltas y dinámicas. Entre sus obras destacan las pinturas de los muros exteriores del coro de la Catedral de Puebla, realizados en 1732. Además de pintar retratos y autorretratos, pintó el cuadro El regreso de Egipto con afinidades flamencas al representar el paisaje del fondo.

Regreso de Egipto,
José de Ibarra

Los artistas: Miguel Cabrera

Nació en Oaxaca, en 1695. Al parecer se formó en el taller de José de Ibarra y tal vez sea el pintor más conocido de la época colonial. Sus obras suman casi trescientas y ganó tal reconocimiento que llegó a ser pintor de cámara del arzobispado de México. Una de sus obras guadalupanas llegó al Papa Benedicto XIV y, por tal reconocimiento, fue el pintor guadalupano más renombrado. Formó un taller en el que se realizaron las obras encargadas por su vasta clientela conformada por religiosos y particulares. También destacó por sus retratos, que expresan la individualidad de los personajes, y por sus lienzos costumbristas, como los de la Pintura de Castas.


La Virgen de Guadalupe,
Miguel Cabrera







A través de la influencia de su maestro Ibarra, su pintura era afín a Murillo en cuanto a la intención de querer superar el religiosismo inquisitorial del siglo XVII. En términos pictóricos se distinguió por popularizar una idealización de la vida en el mundo terrenal y en el otro, mediante una armonía entre los artistas y los estamentos eclesiásticos. Así, Cabrera expresa este sentido de idealización materializado en figuras de gran belleza dentro de los preceptos ideológicos de la devoción de Santos y Vírgenes.


La Virgen y el Niño,
Miguel Cabrera




Los temas: la pintura de ánimas

El tema de la muerte tenía gran tradición en Europa por sus orígenes medievales. A partir de la Contrarreforma surge la pintura de ánimas para promover la existencia del Purgatorio. En ésta, se representan individuos de medio cuerpo y flamas ondeantes, que imploran el perdón de sus pecados por intervención de un santo. El purgatorio aparece en ciertos lienzos donde se distinguen los santos patronos de las almas arrepentidas: San Gregorio el Grande, San Nicolás Tolentino y San Miguel Arcángel. También pueden ser personajes de índole social o gubernamental.

Alegoría de la Preciosa Sangre de Cristo,
Miguel Cabrera
Los temas: la muerte

Aunque son pocas las expresiones artísticas sobre la muerte, hay importantes obras coloniales. Existe un interesante políptico popular y anónimo, que consta de seis hojas con diversas escenas que aluden a la muerte de un personaje. En la escena del destino y el origen del hombre, aparece un grabado referido a las tres Parcas, en este caso esqueléticas: Láquesis, que señala la hora con la hoz; Átropos, que toca la campana, y Cloto, que apaga la vela como símbolo de la vida.

Frontispicio y segunda hoja
de Políptico de la Muerte, Anónimo



Los temas: pintura de castas

Es uno de los temas más conocidos del arte colonial mexicano y es un subgénero originado en la Nueva España. Las pinturas muestran una pareja y su hijo en diversas actitudes, ámbitos sociales, vestidos y comportamientos. La pareja se deriva de las tres razas más importantes de la Nueva España: la blanca, la indígena y la negra. El español es la figura que más aparece en estos cuadros, y que se une a la negra o a la india para formar un mulato o un mestizo. Es común que se incluya una naturaleza muerta, a veces con letras indicadoras de cada verdura o fruta.

Pintura de castas,
Miguel Cabrera





Los temas: pintura popular
La pintura popular se presenta en diversas técnicas. Tal vez, la más famosa es la pintura de exvotos que hay en colecciones particulares, iglesias e incluso en tianguis de antigüedades. Los exvotos se complementan con una narración textual de los hechos, lo que la hace anecdótica e interesante. Asimismo, abarcó los temas oficiales de los pintores: Vírgenes, pasajes de la vida de Cristo y los Ecce-Homo. Otra línea, poco estudiada , es la pintura de rituales.




Cristo de Santa Teresa, Anónimo


Ecce-Homo, Anónimo

Los temas: el retrato


El retrato está presente desde los inicios del arte colonial y representaba a obispos, miembros de la Inquisición y religiosos de alto rango. Hacia el siglo XVIII hubo cambios en la forma de retratar y en los temas, ya que se incorporó a los comerciantes y los mineros. Las características formales son tres cuartos de perfil, de busto o de cuerpo entero. Los personajes portan un objeto en una mano mientras la otra se apoya en algún mueble. Están rodeados de objetos o insignias que indican su posición social y riquezas. La cortina del fondo es de uso generalizado, de acuerdo con la moda europea. Finalmente, se pintaba una cartela con la información del personaje.

Diego Vargas Calderón




Había también retratos de familias enteras, así como de mujeres, niños y monjas. A las familias se les pintaba junto a una advocación religiosa. El retrato de mujeres era sobre todo de damas de la aristocracia, así como de algunas mujeres indígenas vinculadas a caciques, y se les representaba con sus mejores galas, enjoyadas y embellecidas. Algunas portaban finos accesorios como perlas, collares y relojes, sin que faltase la elegante y talqueada peluca. Los niños eran representados como pequeños adultos, y algunos se retrataban muertos, con las vestiduras muy detalladas más que sus características físicas.




Ana María de la Campa Cos,
Condesa de San Mateo de Valparaíso
y Marquesa del Jaral de Berro,
Andrés de Islas


Doña María de la Luz Padilla
y Cervantes, Miguel Cabrera

 


jueves, 3 de noviembre de 2011

LA PAREIDOLIA


 

 

La pareidolia es un fenómeno psicológico que ocurre cuando un estímulo vago y aleatorio —habitualmente una imagen— es percibido erróneamente como una forma reconocible; por ejemplo, ver caras y formas específicas en la silueta de las nubes.


Se trata de imaginar más allá de lo que realmente estamos percibiendo; una especie de ilusión en la que nuestro inconsciente hace hallazgos inusitados.Como en todo, hay quienes tienen esta habilidad más desarrollada y a flor de piel; por ello pueden encontrar referencias en el humo y leer los resabios del café, los tatuajes o las líneas de la mano, así como relacionar un cuento con la detención del tiempo.


Y son ellos quienes pueden leer mejor los gazapos, las erratas y la escritura alfanumérica —como 357E C4571LL0 («este castillo»)—, o los rasgos tipográficos más inusitados.La pareidolia también nos permite entender a los niños mariposa y al hombre de goma, o interpretar aquel telegrama en el que Dirichlet sólo le escribió a su suegro: «2 + 1 = 3»; o disfrutar a Cortázar con términos como clémiso, hidromurias, sústalose incopelusas y, más aún, reconocer las palabras panvocálicas como murciélago.


Y es una especie de pareidolia, también, la que nos permite encontrar referencias a frases de Javier Marías en nuestra vida diaria, entender cuándo podemos usar debe y cuándo debe de, y dar con una arruga nueva cuando nos vemos al espejo; o, incluso, ver la cara del objeto de nuestro afecto en otro, o en otros, o en todos, porque, como dice Groucho Marx: «¿Que por qué estaba con esa mujer? Porque me recuerda a ti; de hecho, me recuerda a ti más que tú».



sábado, 22 de octubre de 2011

UNA DELICIA MEXICANA, EL MOLE



 
El mole es uno de los platillos más representativos de México  y fue creado para  disfrutarse en grandes celebraciones.
El origen del mole se ubica en las grandes cocinas de los conventos poblanos de la Colonia.
En dichos conventos fue donde se fortaleció y perfeccionó el arte culinario mexicano, pues se agasajaba frecuentemente a las grandes personalidades civiles y religiosas del Virreinato. Cuenta la leyenda, que en una ocasión Juan de Palafox, Virrey de la Nueva España y arzobispo de Puebla, visitó su diócesis, un convento poblano le ofreció un banquete, para el cual los cocineros de la comunidad religiosa se esmeraron especialmente.
El cocinero principal era fray Pascual, que ese día corría por toda la cocina dando ordenes ante la inminencia de la importante visita.
Se dice que fray Pascual estaba particularmente nervioso y que comenzó a reprender a sus ayudantes, en vista del desorden que imperaba en la cocina.

El mismo fray Pascual comenzó a amontonar en una charola todos los ingredientes para guardarlos en la despensa y era tal su prisa que fue a tropezar exactamente frente a la cazuela donde unos suculentos guajolotes (es como se le llama al pavo en México)  estaban ya casi en su punto.
Allí fueron a parar los chiles, trozos de chocolate y las más variadas especias echando a perder la comida que debía ofrecerse al Virrey.
Fue tanta la angustia de fray Pascual que éste comenzó a orar con toda su fe, justamente cuando le avisaban que los comensales estaban sentados a la mesa.
Un rato más tarde, él mismo no pudo creer cuando todo el mundo elogió el accidentado platillo.


Esta leyenda tuvo tanta acogida popular que incluso hoy, en los pequeños pueblos, las amas de casa apuradas invocan la ayuda del fraile con el siguiente verso: "San Pascual Bailón, atiza mi fogón".

No obstante, lo seguro es que el mole no es producto de una casualidad, sino el resultado de un lento proceso culinario iniciado desde la época prehispánica y perfeccionado, sí, en la Colonia, cuando la Cocina Mexicana se enriqueció con elementos asiáticos y europeos.


 


RECETA DEL PAN DE MUERTO.


 
RECETA DEL PAN DE MUERTO.

Uno de los propósitos del día de muertos es la convivencia con la familia y la preparación de alimentos especiales para los fieles difuntos. Anímate a preparar un delicioso Pan de Muerto. Aquí te presentamos su receta.

 

 

 

Esta tradición vigente desde los antiguos pobladores mexicanos está cargada de muchos simbolismos que incluso los historiadores no han llegado a establecer, debido a que existen diferentes teorías sobre los elementos que componen este delicioso y especial pan; desde los huesos hechos de masa que se dice simbolizan los del difunto a quien se recuerda, o que representan los 4 puntos cardinales, hasta la creencia en algunos lugares de que sus ingredientes tienen gran importancia por su asociación con los elementos de la tierra y la vida.

Este bocadillo le ha generado más por investigar a los historiadores debido a la variedad de panes que hay en otras regiones de México donde se elaboran en forma de animales o inclusive les agregan azúcar roja para asemejar la sangre. No obstante, te presentamos la receta del pan tradicional para que no falte en tu mesa y en tu ofrenda en estas fiestas de muertos.
Receta de: Ángel Arturo Ramírez García, La Concepción, Veracruz

Ingredientes:

1 kilo de harina
30  gramos de levadura instantánea
10  gramos de Maximix 40 (acelerador que se encuentra en las tiendas donde venden ingredientes para panaderías.) optativo,
300  gramos de azúcar
5  gramos de sal
8 huevos
100  gramos de mantequilla
80  gramos de manteca vegetal
200 mililitros de agua (1 taza)

Preparación:

Mezcle la harina con la levadura, el maximix 40. Forme una fuente y en el centro ponga la sal, el azúcar, la mantequilla y la sal. Añada los huevos poco a poco, mezclando bien. Agregue poco a poco el agua y amase de 30 a 40 minutos o 15 minutos en la batidora con el gancho especial.
Deje reposar hasta que doble su tamaño. Forme los panes, decorándolos con huesitos hechos de la misma masa o unos monitos que parezcan muertitos. Unos se embarran con una mezcla de huevo y agua y se espolvorean con ajonjolí, los otros se espolvorean con azúcar. Deje a que doblen su tamaño y meta en horno precalentado a 180º C, durante 25 minutos o hasta que estén cocidos. Esto se sabe cuando al pegarles por la parte de abajo, suena hueco.

 


viernes, 21 de octubre de 2011

*Obesidad Mental*




 



 


 
 
 
MENTAL OBESITY: OBESIDAD MENTAL

El profesor Andrew Oitke publicó su polémico libro «Mental Obesity»,que revolucionó los campos de la educación, periodismo y relaciones sociales en general.
En esa obra, el catedrático de Antropología en Harvard introdujo el concepto del epígrafe para describir lo que consideraba el peor problema de la sociedad moderna.
«Hace apenas algunas décadas, la Humanidad tomó conciencia de los peligros del exceso de gordura física por una alimentación sin reglas.
Estamos ahora en el momento de notar que nuestros abusos en el campo de la información y conocimiento están creando problemas tanto o más serios que esos.»
Según el autor, «nuestra sociedad está más abarrotada de preconceptos que de proteínas, más intoxicada de lugares comunes que de hidratos de carbono. La gente se vició de estereotipos, juicios apresurados, pensamientos tacaños, condenas precipitadas.
Uno de los capítulos más polémicos y contundentes de la obra, titulado "Los Buitres", afirma:
Todos opinan sobre todo, pero no saben nada. Los cocineros de esta magna "fast food" intelectual son los periodistas y comentaristas, los editores de la información y los filósofos, los argumentistas y realizadores de cine.
Los noticieros y telenovelas son las hamburgers del espíritu, las revistas y novelas son los donuts de la imaginación.»
El problema central está en la família y en la escuela.
Cualquier padre responsable sabe que sus hijos se enfermarían si comieran solamente dulces y chocolate
No se entiende, entonces, cómo es que tantos educadores aceptan que la dieta mental de los niños esté compuesta por dibujos animados, videojuegos y telenovelas.
Con una «alimentación intelectual» tan cargada de adrenalina, romance, violencia y emoción...es normal que esos jóvenes nunca consigan después una vida saludable y equilibrada.»
«El periodista se alimenta hoy casi exclusivamente de cadáveres de reputaciones, de detritos, de escándalos, de los restos mortales de las realizaciones humanas.
La prensa dejó hace mucho de informar, para solo seducir, agredir y manipular.»
El texto describe cómo los reporteros se desinteresan de la realidad, para centrarse solamente en el lado polémico y chocante.
«Sólo la parte muerta y podrida de la realidad es la que llega a los periódicos.» -Mi acotación...muchos que solo viven de DDHH y lejanas muertes
Otros casos referidos crearon una conmoción que perdura
«El conocimiento de las personas aumentó, pero lleno de banalidades.
Todos saben que Kennedy fue asesinado, pero no saben quién fue Kennedy
Todos dicen que la Capilla Sixtina tiene techo, pero nadie siquiera sospecha para qué sirve.
Todos creen que Saddam es malo y Mandela es bueno, pero ni desconfían por qué.
Todos conocen que Pitágoras tiene un teorema, pero ignoran qué es un cateto».
Las conclusiones del tratado, ya clásico, son arrasadoras.
«No sorprende que, en medio de la prosperidad y abundancia,
las grandes realizaciones del espíritu humano estén en decadencia.
La família es discutida, la tradición olvidada, la religión abandonada,
la cultura se banalizó, el folklore entró en caída libre, el arte es fútil...paradojal o enfermo.
Florece la pornografia, el charlatanismo, la imitación, la insipidez, el egoísmo.
No se trata de una decadencia, una «edad de las tinieblas» o el fin de la civilización, como tantos pregonan.
Es solo una cuestión de obesidad. El hombre moderno está adiposo en el raciocínio, gustos y sentimientos.
El mundo no precisa de reformas, desarrollo, progresos. Precisa sobre todo de una dieta mental!!